Por qué se estanca la pérdida de peso: las causas reales

Un estancamiento no es una avería, es aritmética. Al bajar de peso baja la necesidad calórica; encima se suman la termogénesis adaptativa y el error de registro.

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Por qué se estanca la pérdida de peso: las causas reales

En resumen

La pérdida de peso no suele estancarse porque el metabolismo «se rompa», sino porque se suman tres efectos: la necesidad calórica baja al pesar menos, las raciones crecen sin registrarse y el cuerpo se adapta a un déficit sostenido. Quien ha perdido 10 kilos quema unas 100-150 calorías menos al día: el déficit de antes ya no es déficit.

Un estancamiento es aritmética, no una avería

Un cuerpo más ligero cuesta menos energía. El metabolismo basal, la energía del movimiento y la del proceso digestivo bajan todos con el peso.

A grandes rasgos: cada kilo perdido reduce la necesidad diaria en 10-15 calorías. Si has perdido 10 kilos, ahora quemas unas 100-150 menos al día. El déficit de 500 que montaste se ha convertido en 350-400 sin que cambiaras nada.

Así que el estancamiento no es que el plan falle: es que el plan ha funcionado. Un peso nuevo pide un plan nuevo.

Segunda causa: el error de registro

Es uno de los hallazgos más estudiados y más incómodos del campo. En un estudio clásico del New England Journal of Medicine, quienes decían no poder adelgazar declaraban comer bastante menos de lo que realmente comían: la diferencia media rondaba el 47 %.

No es un problema de honestidad, sino de medición. El aceite servido de la botella en vez de con cuchara, el «puñado» de frutos secos que crece en silencio, unos bocados del plato de otro: todo suma. Una desviación de 200 calorías varias veces por semana reduce a la mitad el ritmo mensual.

  • Aceite de cocina: «un poco de aceite de oliva» suelen ser 2-3 cucharadas, es decir 240-360 calorías.
  • Calorías líquidas: zumo, café con leche, alcohol — casi nunca se registran.
  • Bocados de prueba: al cocinar o de lo que dejan los niños.
  • El fin de semana: cinco días estrictos y dos libres pueden anular el déficit semanal.

Tercera causa: termogénesis adaptativa

El cuerpo responde a un déficit prolongado no solo perdiendo peso, sino gastando menos. Esa caída va más allá de lo que explica la pérdida de peso en sí y aparece en la literatura como termogénesis adaptativa.

El seguimiento a seis años de los concursantes de «The Biggest Loser» mostró lo persistente que puede ser el efecto: su metabolismo en reposo se mantuvo muy por debajo de lo previsto pese a haber recuperado la mayor parte del peso.

Conviene no exagerar la magnitud. Ese estudio representa una restricción extremadamente agresiva y prolongada. En quien adelgaza a ritmo normal el efecto ronda las 50-100 calorías diarias: real, pero insuficiente por sí solo para explicar un estancamiento.

Cuarta causa: la báscula no mide grasa

La báscula muestra masa total, y buena parte de esa masa es agua, glucógeno y contenido intestinal. Es perfectamente posible que la pérdida de grasa continúe mientras la báscula no se mueve durante semanas.

Un aumento de sal, el ciclo menstrual, un programa de entrenamiento recién empezado (los músculos retienen agua para repararse) y el cortisol por estrés pueden generar 1-2 kilos de oscilación y tapar la pérdida de grasa subyacente.

Por eso una sola pesada no aporta información. Las medias semanales, el perímetro de cintura y cómo sienta la misma ropa son mucho más fiables.

Qué hacer, y en qué orden

La primera reacción suele ser recortar más calorías. Suele ser el movimiento equivocado: recortar una ingesta ya baja profundiza la adaptación y hace el plan insostenible. Este es el orden.

  • 1. Dos semanas sin cambiar nada, pero pesándolo todo. El problema suele aparecer aquí.
  • 2. Sube los pasos. Añadir 3.000 pasos diarios son 100-150 calorías y no provoca adaptación.
  • 3. Sube la proteína a 1,6-2,2 g/kg, por músculo y saciedad.
  • 4. Recorta 100-150 calorías, no 500. El ajuste pequeño es el sostenible.
  • 5. Mira el sueño. Por debajo de seis horas cambian las hormonas del apetito y las decisiones.
  • 6. Haz una pausa de dieta. Una o dos semanas en mantenimiento recuperan adaptación y motivación.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas semanas sin cambios son un estancamiento real?

Al menos tres. Una o dos semanas planas entran en la fluctuación normal: la retención de agua basta para explicarlo. Si la media semanal no se mueve en tres semanas, toca actuar.

¿Se me ha roto el metabolismo?

Casi con total seguridad no. No existe un metabolismo «roto». Lo que ocurre es que un cuerpo más ligero gasta menos, más una adaptación moderada. Ambas cosas son reversibles.

¿Puedo comer muy poco y aun así no adelgazar?

Termodinámicamente no, aunque la sensación es muy común. Casi siempre se debe al error de registro. Pesar todo durante dos semanas da el diagnóstico.

¿Una pausa de dieta me hará engordar?

No mientras te quedes en mantenimiento. Puedes ver 1-2 kilos en los primeros días por glucógeno y agua; no es grasa y se van al volver al déficit.

Fuentes

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    Hall KD, Kahan S Maintenance of Lost Weight and Long-Term Management of Obesity. Medical Clinics of North America, 102(1), 183-197, 2018.

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    Fothergill E, Guo J, Howard L, Kerns JC, Knuth ND, Brychta R, Chen KY, Skarulis MC, Walter M, Walter PJ, Hall KD Persistent metabolic adaptation 6 years after "The Biggest Loser" competition. Obesity, 24(8), 1612-1619, 2016.

  3. 3.

    Rosenbaum M, Leibel RL Adaptive thermogenesis in humans. International Journal of Obesity, 34(S1), S47-S55, 2010.

  4. 4.

    Lichtman SW, Pisarska K, Berman ER, Pestone M, Dowling H, Offenbacher E, Weisel H, Heshka S, Matthews DE, Heymsfield SB Discrepancy between self-reported and actual caloric intake and exercise in obese subjects. New England Journal of Medicine, 327(27), 1893-1898, 1992.

Ecem Akkaba

Revisado por

Ecem Akkaba · Dietista

Dietista, graduada por la Universidad İstanbul Medipol. Elabora las recetas y los valores nutricionales de FitZen.

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